MIS TIEMPOS DE PRIMARIA
Haciendo alusión a la portada de uno de
los libros de primaria, de los viejos tiempos, que publicara el señor Miguel
Valencia en el 57 viejo, irremediablemente me hizo recordar mis tiempos dorados
como escuelante de primaria. Que libros tan hermosos, bien ilustrados y que si leíamos
como el mismo señor Valencia dice, “De cabo a rabo”
En ese tiempo, hablando de mi
experiencia como alumno en el estado de Zacatecas, íbamos siete horas a la
escuela. Muy pocas veces faltaba un maestro, no había juntas sindicales ni
pretextos para faltar. El director de la escuela era el maestro de sexto año, o
sea, era un maestro en activo. Si los días feriados caían en sábado o domingo,
no se permutaban por días laborables ni se conocía lo que ahora se denomina
puentes, o como se dice actualmente muy
elegante “Sucesión de días inhábiles”
Había un aprovechamiento total y
coordinado en las clases, por ejemplo, hablando de lengua nacional; en primer y
segundo grado, nos enseñaban a descifrar los códigos de las letras y a dibujarlos
para aprender a leer y escribir, luego en tercero y cuarto año, nos enseñaba
lectura y comprensión. Con cuanto cariño recuerdo a mi maestra cuando nos pedía
que leyéramos en silencio, y luego nos preguntaba con mucha paciencia que era
lo que habíamos leído y si no la convencíamos, nos volvía a hacer leer hasta
que entendiéramos perfectamente el
mensaje. Así aprendimos a resumir lo leído. Luego quinto grado, lectura en voz
alta, en donde aprendíamos a respetar los signos gramaticales, a darle énfasis a
la lectura, a sentir lo que estábamos leyendo. Finalmente en sexto grado,
lectura de rapidez, 215 palabras por minuto fue mi record. Como olvidar los exámenes
finales frente a los padres de familia, que aplaudían emocionados cuando les leíamos
y luego contábamos de lo que se trataba el texto. En ese tiempo nos inculcaban
el amor por la lectura y la escritura, entre otras muchas cosas por supuesto.
Todos los maestros estaban coordinados y nunca uno se quejó de los otros,
aduciendo que íbamos mal preparados ¡Gracias maestros!
Debo estar agradecido con el universo,
porque todos los maestros que tuve en la primaria, no eran solo buenos, eran EXCELENTES
y eso es una gran ventaja, porque la educación es una cadena de conocimientos y
si en esa cadena hay un eslabón flojo o nulo, irremediablemente la educación tiene
un retroceso.
Ejemplificando una vez más con mí persona.
Llego a la secundaria al Km 57 en el Valle de Mexicali y tengo la gran fortuna de que mis dos maestros
de matemáticas son también EXCELENTES, Marcelo Moreno en primero y segundo, Rene Rabago en Tercero. Aún tengo en mi
memoria lógica y conjuntos de primero, algebra de segundo y trigonometría en
tercero. Pero…llego a la prepa y el eslabón truena. Me toca un maestro malo, y ahí
se rompe la cadena de conocimientos, sin embargo sigo y al llegar a la
universidad, a la facultad de ingeniería en donde las matemáticas son básicas, ¿Qué
es lo que sucede? Que sufro mucho para alcanzar el nivel mínimo. No llevo de la
prepa ni siquiera lo indispensable y tengo que auto educarme para poder ponerme
al nivel de aquellos que sí tuvieron un maestro con capacidad.
Un maestro malo, peor si es pésimo, definitivamente echa a perder toda la obra de
los maestros que son buenos. Repito, la educación es una cadena de conocimientos
y responsabilidad de todos los enseñadores.
Hablando nuevamente de Baja California,
recuerdo ya cuando iba a salir de la secundaria, llegó al poder sindical un
personaje que le da un gran impulso a la economía del estado, pues convirtió en
“profes” a muchos de sus amigos sin tener preparación alguna para estar frente
a un grupo, así de la noche a la mañana, jornaleros, amas de casa, mariachis, y
Juan Pueblo son “Maestros” y que importa la educación, con tal que los amigos
tengan el beneficio de un buen empleo.
Desgraciadamente ese proceder se hace
una costumbre y a partir de ese momento, los secretarios generales que le
siguen, hacen lo mismo y se quiera o no se quiera, la educación tiene un
retroceso. Máxime que no solo lo hace el secretario seccional, sino todos los
secretarios delegacionales (Y son muchísimos) que son cambiados cada tres años,
y ellos tienen el poder de “Meter”al magisterio a todos los familiares y
conocidos que puedan, estén preparados o no. Aunque muchas veces no van directamente
a grupo, pues adquieren empleo como conserjes, bibliotecarios, secretarias, contralores,
choferes, etc. Una vez que están dentro
del magisterio, pueden “Superarse” ir los sábados a alguna institución como
UPN, que les da un título de licenciados en educación y salen convertidos en “Todólogos”
y ya pueden pedir que les permuten su plaza inicial por una de maestro de
primario u horas “de lo que sea” en secundaria. INCREIBLE (Tienen más
oportunidad que los normalistas y los que estudiaron una especialidad en pedagogía)
Mi desesperación crece cuando mis hijos empiezan
su educación. Ellos inician con tropiezos, aunque tuvieron maestros muy buenos,
excelentes, también tuvieron la mala fortuna de encontrarse con pseudoeducadores
y el avance no fue óptimo. Me hacen recordar los tropiezos que yo tuve. Que desaliento
al no poder hacer absolutamente nada, pues todos los trabajadores magisteriales
son intocables.
He charlado con algunos maestros
grandiosos y su queja es la misma, ellos batallan mucho con sus alumnos, porque
algunas veces no les llegan ni siquiera con los conocimientos mínimos para que
ellos puedan ensenar lo que les corresponde. Los he visto temblar de coraje y
mencionar el nombre de sus compañeros que les vale si ensenan o no, con tal de
recibir su cheque. Todos estos maestros buenos, coinciden que el alumno se hace
irresponsable cuando cae en manos de un mal maestro, pues como no hay interés en
el aprendizaje, eso se hace una costumbre y el alumno se hace flojo e
irresponsable, aman que no haya clases y deja de gustarles el estudio.
Muchas veces he expresado este sentir y
me he metido en problemas porque obviamente algunos “profes” se sienten
ofendidos. Quien haya leído mi libro LAS ROSAS NO APRENDEN GEOGRAFIA, saben que
este pensar no es de actualidad y que mi protesta contra la educación es de varios lustros ya.
Debo reconocer que la mayor culpa la
tiene el gobierno, primeramente por haberle dado tanto poder al sindicato y
otorgarle la bolsa de trabajo, segundo, porque sus programas educativos no son
tan buenos y los libros de texto, la verdad, nada que ver con los libros que
llevamos nosotros. He tenido oportunidad de leer los libros de actualidad y
algunas veces ni siquiera se les entiende, tienen errores ortográficos y son
muy aburridos.
Ojala y un día, vuelvan los tiempos de
antes, CUANDO SI EXISTIA, EL AMOR POR LA EDUCACION.
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